Quinta-feira, Janeiro 17, 2008

bibeat

there are two features that make reading novels by Onetti a sort of decadent pleasure.

1. the narrator is a bit too honest, not allowing him to make even the simplest of statements with certainty, yet it seems clear that he is capable of lying or misrepresenting when the truth would be too complicated or speculative.
2. the aura of self-insulating depression.

here are two phrases from Los Adioses que me caen bien:

. . . estaba solo, y cuando la soledad nos importa somos capaces de cumplir todas las vilezas adecuadas para asegurarnos compañía, oídos y ojos que nos atiendan. Hablo de ellos, los demás, no de mí

. . . a ratos mascaba hablando; se me ocurrió que el odio del enfermero, apenas tibio, empecinado, no podía haber nacido de la negativa del otro a las inyecciones propuestas por Gunz; que había en su origen una incomprensible humillación, una ofensa secreta
(instead of "no me gustaba como mascaba hablando")